DIMES Y DIRETES INMOBILIARIOS
José Manuel de los Ríos
Director Servicios Empresariales
Lex In Real
www.lexinreal.com
Hace unos pocos días, volviendo del trabajo a casa y entrampado en uno de esos incómodos atascos que todos hemos sufrido en la ciudad del Oso y el Madroño, reparé en cómo se erguía, en lo alto de un enorme edificio, un recién estrenado anuncio publicitario de una empresa que, por lo menos para mi, había quedado alojada en esa parte del cerebro donde almacenas datos que normalmente nunca más vuelves a desempolvar: EL COBRADOR DEL FRAC. Resulta significativo.
Y es que la situación no está para que sea de otra manera. Empresas como esta están haciendo ahora su Agosto fruto de la situación económica y financiera que sufrimos en medio mundo (en España ya parece que también… gracias Sr. Solbes por permitirnos al menos decirlo y no tener que sufrirlo en silencio como…). Reconozco que es muy recurrente empezar así este escrito, pero no es el objetivo del mismo. Me pregunto: ¿Es momento sólo de oportunidades para empresas puntuales como esta? ¿Hay alguna posibilidad de sacar algo bueno de esta situación? Posiblemente la frase latina Dulce Bellum Inexpertis(La guerra es dulce para quienes no la han vivido) sea la más adecuada para definir cómo afronto lo que nos queda vivir, pero no encuentro ninguna razón para hacerlo de otra manera. Me da la sensación de que estamos jugando una partida de Póker, la misma que jugábamos alegremente hace un puñado de meses, en la que todos los que estamos en la mesa tenemos cartas bajas… pero sin duda seguirá habiendo alguien que se lleve la mano. Es momento analizar estratégicamente todos los movimientos, de no dar ni un paso más que tu contrario, de abrigarse con cautela y precaución en todo lo que inicies, pero opino que no tiene porqué ser momento de levantarse de la mesa y dar por finalizada la partida.
Siendo un poco más concreto. Obviando (ya se que es mucho obviar, pero no tengo más espacio que el que me han dado) el hecho de que esta crisis inmobiliaria que vivimos viene muy de la mano (casi me atrevo a decir que son Pareja de Hecho) de una crisis de financiación, en este momento hay oportunidades de compra muy apetecibles en el Mercado. Si bien es cierto que parece atractivo comprar algo un 35% más barato del precio que tenía hace un año (puedo hablar de un ejemplo real en el Paseo de la Castellana a 4.400 €/m²… ¡impensable hace tres días!), hay que decir que quien de este paso adelante en momentos que piden pasos hacia atrás ha de saber que esa inversión no la va a poder hacer líquida en mucho tiempo (si alguien sabe cuánto que me lo diga) y que, salvo subrogaciones en hipotecas ya existentes no parece que ningún banco tenga preparado dinero alguno que le ayude en su aventura. Por eso mismo creo que aquel usuario final que por necesidad personal o profesional tenga que adquirir un inmueble llega en un “momento dulce para hacerlo” y es el “héroe protagonista” de mi historia.
Y todo esto tiene como telón de fondo el coste de oportunidad entre lo que haces y dejas de hacer con tu dinero… Una renta al 6 – 6.5 % en fondos con entidades bancarias (no libres de riesgo); un panorama bursátil peor que el que tiene el bueno de las películas 30 minutos antes de que termine; y un Mercado Inmobiliario en decadencia que, no nos engañemos, después de un tiempo quedará recuperado, saneado y con más especialistas (hasta hace muy poco cualquier echao pa´lante se hacía Promotor financiando hasta la compra de su Porsche Cayenne), porque no olvidemos que el español “es más de comprar, que eso de tirar el dinero en un alquiler me parece una tontería…”
Sin haber sido técnico en mi exposición y sin haber analizado el sector teniendo en cuenta sus diferentes ámbitos (residencial, terciario, industrial…) que ya tendré tiempo más adelante, me parece que es momento para valientes, listos, con dinero (suyo o ajeno). He pretendido recitar un canto a la esperanza, que para historias tristes ya tenemos el Expansión todos los días. Y es que me siento como el poeta, “armado con un arma cargada de futuro”, pero el futuro dependerá de lo que hagamos ahora.